El audio corto será clave en la era de los medios instantáneos

O cómo crear experiencias según el comportamiento de nuestros lectores

Storybakers:

Aceptemos que aunque resulte complejo seguir sumando tendencias a nuestro ecosistema, habremos de agregar la del audio corto como una de las avenidas recurrentes para medios de comunicación y creadores de contenido. The Verge advierte la tendencia. Habla de startups como Racket, Beams, Quest y Pludo que al tiempo que levantan inversión aseguran que el verdadero futuro del audio social no está en Clubhouse, sino en aplicaciones específicas de audio corto, con mensajes precisos, enmarcados en un límite de tiempo.

En realidad, contemplar el audio corto como una posibilidad no tendría por qué representar mayor sorpresa. El texto ha vivido durante años en distintas manifestaciones dentro de digital. Lo mismo a través de posteos largos, con sus múltiples formas de ser entregado, como a través de texto corto, particularmente en Twitter. El video ha sido siempre un ir y venir entre la duración que demandaba YouTube para en verdad tener oportunidad de monetizar, los tres minutos de Facebook y los segundos de las stories de Snapchat e Instagram, para llegar a un Tik Tok que con la incorporación de videos largos parece decidir que quiere atrapar los distintos tiempos del video.

La duda no es si el audio corto tendrá un lugar, omitiendo que en realidad ya lo tiene como uno de los recursos más utilizados (para bien y para mal) en los mensajeros instantáneos, sino definir si en verdad el formato será suficiente para que se abrace masivamente una aplicación en vez de que estos corran por distintas plataformas ya existentes.

Twitter, sin mucho empeño y aún sin la astucia que sí que ha demostrado a últimas fechas en el lanzamiento de productos (e incluso en el retiro de los mismos si no encuentran respuesta positiva con celeridad, como lo ha hecho poniendo fecha de defunción a Fleets) lo intentó sin éxito. La oportunidad de generar microaudios ha pasado desapercibida. Facebook, como siempre que alguien más da un paso exploratorio, se montó al furor que Clubhouse experimentó en el primer trimestre del 2021 para anunciar el próximo lanzamiento de Soundbites, el equivalente, de acuerdo al propio Mark Zuckerberg, a los Reels de Instagram para el audio.

Mientras las plataformas tecnológicas se quiebran la cabeza descubriendo si el audio corto será protagonista en solitario o parte de un ecosistema ya existente, los medios han de preguntarse qué pueden hacer con el audio corto, tanto para sí mismos como en plataformas de terceros. Las respuestas, ahora lo verán, son incluso más claras que para los todopoderosos de Silicon Valley.


Dime cómo te comportas y te daré la experiencia que buscas

Imaginen que son responsables de diseñar la experiencia en un museo. Sus visitantes, como siempre pasa, tienen comportamientos distintos. Uno llega de pasada, a cumplir el trámite. Otro más expresa curiosidad por determinadas obras. Unos cuantos más son los obsesivos, los que consumen toda la información ofrecida de todas las obras exhibidas. El approach con ellos no ha de ser el mismo. Cada uno debe ser considerado por ese diseñador de experiencias para que pase un buen momento y se sienta llamado a volver, además de que una persona puede asumir distintas actitudes a partir del tiempo y las circunstancias particulares que enfrenta.

La analogía es obra de Derrick Schultz, un exdiseñador del New York Times que ha sido mencionado por sus colegas en una entrevista realizada al equipo que produce las experiencias en vivo para el Times, apuesta estratégica de la que hemos hablado en anteriores envíos. Para Schultz, en un museo hay tres tipos de visitantes: 1) sprinter, 2) stroller y 3) studier.

La aproximación me gusta porque se sale de la lectura más generalizada que hacen los medios de su audiencia, más relacionada al tipo de consumo que un lector hace de ellos, es decir, si se trata de alguien que vuelve con recurrencia, de un usuario registrado o de un usuario de pisa y corre, que al modo en que estos se relacionan con el contenido que les está siendo presentado.

El medio tiende a asumir, al menos en el diseño de su experiencia, que los lectores han de enfrentarse a un mismo contenido, con una misma extensión y con la misma narrativa. El Times está queriendo resolver ese desafío mediante la experimentación constante en formatos que se dividen de la siguiente manera:

a) Live Chat: reporteros ofreciendo análisis y comentarios en vivo
b) Live Blog: más enfocado en eventos noticiosos, con actualizaciones minuto a minuto de reporteros en campo. Óptimo para breaking news.
c) The Briefing: compilación de artículos pequeños que no por fuerza tienen actualizaciones minuto a minuto. Enfocado en ofrecer síntesis de eventos de relevancia.

En este contexto, el audio corto puede jugar un rol protagónico, tanto en estructuras sólidas como la del Times como en medios que, a partir de su debilidad presupuestal, tendrán que valerse de recursos a la mano para ofrecer recursos que atiendan comportamientos distintos al del consumo tradicional de una nota.

Siguiendo la analogía del museo, un lector puede llegar a un sitio con intenciones distintas, ya sea para enterarse rápidamente sobre un breaking news, para profundizar en un tema o incluso para conversar sobre el mismo. Así como el Times opta por habilitar la participación de sus reporteros en el Live Chat, los audios cortos deberían ser parte de la interacción constante del equipo de un medio con sus lectores.

El breaking news no es el único atractivo del audio corto. Pensemos en lo útil que podría resultar que sobre los múltiples temas de interés que sobreviven en el tiempo, por ejemplo la pandemia de coronavirus o dudas comunes respecto a los Juegos Olímpicos, se ofrezcan participaciones en audio que agreguen valor en cada segundo de duración.

El audio corto, a diferencia de las salas de Clubhouse, Spaces o de cualquier otra plataforma que parte de la improvisación, también ha de ser visto como una oportunidad de ofrecer contenido estructurado, guionado, que sirve como atajo para un lector que posiblemente acuda a nosotros en modo urgencia en vez de hacerlo en condiciones para consumir nuestros contenidos de forma tradicional.

Durante el pico de la pandemia, por ejemplo, me aficioné a escuchar “Two minutes with Seth Godin” en Blinkist. Eran píldoras de sabiduría que si bien me dejaban con ganas de más, me servían lo suficiente como para reflexionar y para extraer valor que yo mismo me encargaba de crecer haciendo anotaciones que después derivarían en una exploración propia.

Quizás los medios no tienen ni el presupuesto ni el tiempo para concentrarse en hacer grandes producciones sonoras, pero sí que podrían tenerlo para firmar colaboraciones con especialistas que a modo de temporada ofrecieran este tipo de insights que pueden satisfacer al que no busca más que información y conocimiento rápido, pero también al que desea encontrar un anzuelo para posteriormente, cuando tenga más tiempo o disposición, seguir explorando el tema de la mano del mismo medio que le ha dado ese trigger intelectual.

En una época que se ha caracterizado por la deshumanización de los medios, el audio corto puede ser el detonante de socialización que faltaba. Sí, en plataformas de terceros, que las habrá en grandes cantidades en los próximos meses, pero también, y sobre todo, desde plataformas propias donde urge que se entiendan los tiempos, costumbres y usos de los usuarios.


Como parte de la experimentación constante que hacemos, quiero invitarlos a sumarse a La Creator Economy, donde estoy próximo a detonar productos específicos en audio corto.

Si son amantes del audio en todas sus manifestaciones, su lugar es en La Podcastería. Los esperamos para hablar de una industria que no para de crecer.

El audio corto como protagonista de los medios instantáneos

Cuando expreso mis dudas sobre el futuro del audio corto como una aplicación independiente, lo hago movido por la hibridización de formatos que estamos viviendo. Hoy la gran mayoría de plataformas están apostando por tener aquello que otros dominan, con extremos como YouTube incorporando videos cortos a través de Shorts; Spotify probando con podcasts en video; Netflix poniendo los dos pies en el ecosistema del podcasting y los videojuegos; Facebook queriendo convertirse en la plataforma experiencia de newsletters; y Tok Tok apostando por convertirse en el LinkedIn de la generación Z.

La aparición de nuevos jugadores independientes resulta cada vez más complicada. Clubhouse lo atestigua. Si antes mediaban años entre la aparición de una plataforma y la réplica de los players conocidos, hoy esa imitación se produce en semanas, además de que el abanico de aplicaciones que dominan el tiempo de la gente se encuentra copado por las grandes redes sociales, aunque es cierto que ninguna de ellas se especializa en audio (asumiendo que Spotify no es en sí una red social).

Lo que sí que veo es al audio corto como protagonista de la consolidación de los que llamaré medios instantáneos o conversacionales. Hasta ahora, como lo relatamos en un envío previo, a los publishers se les ha limitado en sus posibilidades de capitalizar WhatsApp como generadores de comunidad y de tráfico; y aún así, a partir de la experimentación constante, se han producido casos que demuestran que ahí hay una oportunidad.

En su estudio más reciente, el Reuters Institute for the Study of Journalism, detalla que un 40% de los latinoamericanos utiliza WhatsApp para informarse, sólo por debajo del 59% de Facebook, pero la lectura se hace aún más esclarecedora si se suma el 12% que registró Facebook Messenger y el 5% de Telegram, lo que termina arrojando un 57% para mensajeros instantáneos, sólo 2 puntos porcentuales por debajo de Facebook.



El audio corto y los mensajeros instantáneos van de la mano. Hasta la fecha, la mayoría de los medios ha optado por limitar su presencia en mensajeros al envío de notificaciones en texto, habitualmente con ligas para incrementar su tráfico. Sin embargo, las condiciones están dadas para que emerjan narrativas auténticamente conversacionales, donde se entienda que los medios de comunicación tienen mucho que contar y hacer a partir del audio corto, ya sea como hilo conductor de la conversación o como detonante que impulse la presentación de contenidos gráficos y en texto que hagan que los lectores reciban información condensada, precisa, humanizada y explicada de todo aquello que les importa.

Telegram, la plataforma más avanzada a este respecto, empieza detonar un ecosistema que ha de atenderse. Sirve para el consumo inmediato, pero también para volver a él cuando existe el deseo de revivir una información recibida. Es como la bandeja de correo electrónico, pero viva. A toda hora, veinticuatro siete. Más vale que la aprovechemos.


Hablando de audio corto y del burnout de los creadores de contenido, resultaría fascinante que la inteligencia artificial llegara a tal punto que fuera capaz de extraer todo aquello que decimos en cualquier conversación bajo keywords que nosotros estableciéramos.

De ese modo, esos pensamientos que surgen sobre temas de interés común, podrían convertirse en contenido sin tener que pasar por un proceso de producción adicional.

Ciencia ficción que un día será realidad.