Facebook no sólo rompe con los medios de comunicación, también se deslinda de su responsabilidad social en la distribución de noticias.

Este viernes, Mark Zuckerberg anunció que a partir de ahora serán los usuarios los que determinen la credibilidad de una fuente informativa. La decisión llega después de que hace unos días FB decidiera reducir la presencia de los publishers en el Newsfeed para ponderar las “interacciones significativas”, que son las que involucran a usuarios, con amigos y familiares y la interacción de estos con los contenidos de medios de comunicación.

Desde este viernes, algunos usuarios fueron interrogados por el sistema respecto a su familiaridad con determinados publishers y, posteriormente, sobre la confianza que les generaban esos medios. Las respuestas a la segunda pregunta iban de enteramente, a mucho, algo, un poco y para nada.

LOS PEQUEÑOS GRANDES PROBLEMAS DE LA DECISIÓN DE FB

Facebook por primera vez decidió ser democrático. El problema es que lo hizo para limpiarse las manos, no para ofrecer “tiempo bien gastado” a los usuarios.

Raju Narisetti, CEO de Gizmodo Media Group (propiedad de Univisión), consideró que el anuncio de FB no es más que una “abdicación masiva de la responsabilidad social que tiene de ser un buen custodio del Cuarto Estado a nivel global”.

Las críticas teóricas también encuentran fundamento en la práctica. El método elegido por FB para determinar si un medio de comunicación es creíble o no abre la puerta a que los propios usuarios se encarguen de segregar a medios que no comulgan con sus intereses y a que un medio quede expuesto a tener que desarrollar contenidos que satisfagan los deseos de los usuarios.

Facebook aclara que que los usuarios interrogados sobre la credibilidad de un medio en particular serán aquellos que tengan una interacción constante con él o que cuando menos indique estar familiarizado con dicho publisher.

Pero incluso esa afirmación tiene un sesgo peligroso para los medios, especialmente para aquellos que involucran ángulos pasionales, como la política y los deportes. Un usuario puede seguir distintas páginas de futbol, pero si minutos antes de ser encuestado se encuentra con un contenido que se burla de su equipo o presenta una información que no conviene a sus intereses, podría tomar represalia con ese medio sin que nadie se lo pueda impedir.

Los grupos, que cada vez adquieren mayor relevancia para el propio FB, pueden convertirse en un foco de manipulación. Desde esos mismos grupos, muchos de ellos creados y administrados por medios de comunicación, se podrían lanzar mensajes pidiendo que se califique como poco o nada confiable a un publisher sólo por no convenir a sus intereses.

Narisetti lo describe bien. Habla de una gran ironía. FB permitiendo que la gente decida cuando a través del algoritmo hizo siempre lo que quiso con los contenidos y el dinero de los publishers y con el tiempo y atención de los usuarios.