La Creator Economy y la nueva era dorada de cómics de autor

No sólo los podcasters y youtubers buscan triunfar en la era de las plataformas y la monetización vía el usuario

Storybakers,

Dos cosas:

1) Nuestra cobertura sobre la transformación de Facebook a Meta la publicamos el día de ayer en nuestros canales dedicados a La Creator Economy, y en dos entregas de este newsletter. La primera fue sobre cómo si alguien hará mainstream el Metaverso, será la compañía antes conocida como Facebook, la segunda entrega fue acerca de un dato poco difundido el día de ayer: Meta es una marca reciclada para la que el equipo de Mark Zuckerberg incluso tuvo que terminar el proyecto científico que la usaba,

2) En esta edición de The Muffin, el foco va a una categoría de creadores que históricamente han sufrido por la falta de modos de monetización que hoy caracterizan a La Creator Economy, y además son el más claro ejemplo de cómo el embudo de las industrias creativas tradicionales lastiman al creativo que rosa la barrera del artista.

Se trata de los artistas y guionistas de cómics, que son uno de los géneros favoritos del internet en diversas modalidades y formatos (desde tiras diarias hasta novelas gráficas) pero que no precisamente generan titulares tipo youtuber acerca de ganancias millonarias.

Un movimiento clave de Substack, espera cambiar dicha condición y generar los primeros casos de éxito extremos.


El método Marvel…de abuso al creador

Si eres entusiasta de la historia de los super héroes y guionistas, te será conocida la colaboración del denominado método Marvel: un argumentista (plotter) da la idea general de una historia, un artista visual la interpreta y deja espacios para los globos de diálogo y demás campos de texto, y el argumentista finalmente los rellena con copy fino.

Los creadores de cómics en los sesenta y setenta eran hombres blancos con sueños de escribir o ilustrar en escaparates mejor reconocidos (como los libros pulp o revistas de crónica) y que tomaban el idear guiones para Doctor Strange o Hulk como un trabajo para sobrellevar el día a día. Es decir, no imaginaron el alcance millonario de sus creaciones una vez que la animación y cine pudieran llevarlas a millones de fanáticos.

En este contexto no sólo el tema de regalías fue puesto en último plano, sino también el de los créditos y reconocimiento. Famosamente, Stan Lee (el vocero de Marvel y co-creador de varias sagas, además de yerno del publisher) por décadas presumió ser el único creador de la mayoría de los héroes de Marvel hasta que sus ex colegas por la vía legal lo han hecho desistir.

Vamos décadas adelante, y el sueño de cualquier equipo creativo en cómics es ser reconocidos en créditos de manera justa, ser dueños de la propiedad intelectual y recibir ganancias jugosas en adaptaciones cinematográficas, juguetes, merch y animación.

Algunos equipos creator first lo han logrado, como en la relación Gerard Way/Gabriel Ba con Netflix para los derechos de Umbrella Academy o la empresa del guionista Mark Millar y su franquicia Kingsman, con derechos de su propiedad. Eso contrasta con cómo argumentistas y artistas que han creado para Marvel, incluso tienen que demandar para ser incluidos en los créditos de último minuto y ser invitados a las premieres.

Dichas condiciones son terreno fértil para que algún agente sea disruptivo y quite a intermediarios para facilitar la relación económica entre fans y creadores, así como creadores y empresas interesadas en la propiedad intelectual.

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Si bien los webcomics son todo un clásico del internet y tenemos casos de éxito como Xhcd o Dinasour Comics, fondeados desde la venta de merch, serían un producto equivalente a las tiras cómicas sindicadas a los diarios durante el siglo XX. Incluso, Penny Arcade, un webcomic dosmilero, migró a ser un negocio de conferencias y exposiciones gracias al empuje de sus tiras diarias.

En cuanto al análogo de los libros de historieta, la historia de emprender su creación en la red (y fondeada por el lector) ha sido más complicada. Su creación abarca fondeo y largos tiempos de desarrollo, incluso si no se piensa imprimir. Si bien existen casas creator-owned como Image, no dejan de requerir inversiones y sociedades millonarias de distribución, impresión y mercadotecnia.

Algunos equipos guionista-artista, sólo quieren crear y vender al lector.

Aquí, Substack se posiciona como un agente disruptivo. Con ya un par de años detrás reclutando (ya sea por mera invitación informal o adelantos jugosos) a redactores de revista o bloggers con audiencias incluidas, en agosto Substack dio la sorpresa de fichar a un creador top (actual autor de Batman en DC Comics) para que diera un salto de fe por la plataforma de suscripción.

La oferta para James Tynion IV fue inmejorable por cualquier editorial que le ofreciera un book deal o un contrato con Marvel o DC:

  • Substack sólo es la plataforma de distribución y suscripción, si bien el autor es parte del programa Substack Pro (un adelanto monetario y reparto preferencial de ganancias por tiempo definido para posterior independencia).

  • Tynion no es empleado de Substack.

  • Está en Tynion y su capacidad de cautivar a la audiencia el éxito o fracaso de sus nuevas series.

  • Tynion se convierte en un pequeño publisher ya que él contratará a los artistas con los que colaborará.

  • Lo más importante: Substack no poseerá ni un porcentaje de la propiedad intelectual que Tynion genere y tampoco publishing rights.

  • Y por si no quedaba claro, la distribución de sus nuevos cómics será enteramente digital y preferentemente bajo las opciones de suscripción que defina en Substack.

Al frente de estos esfuerzos para reclutar equipos creativos de cómics para Substack está Nick Spencer, un ex guionista de Captain America que se ha volcado al rol de ejecutivo y publirrelacionista para fichar talentos que busquen un año de comodidad para explorar la relación con su audiencia y -si todo sale bien- independencia de las grandes editoriales.

Según Tynion, que está dejando de escribir Batman para ir por la ruta independiente en Substack, es el mejor convenio que ha encontrado en una década e incluso -explica- marca un nuevo paradigma en cómo los creadores pueden planear sus historias al no ser dependientes de la venta de cómics impresos ni forzar cambios abruptos debido a presiones de la editorial por motivos económicos.

Es decir, interpretando en lo colectivo, La Creator Economy podría revolucionar con una nueva era de cómics de autor.

Misma que en un mundo Marvel hambriento de propiedad intelectual para la próxima película, no sería posible por su modelo de maquila y la falta de pasión de los creadores al no ser parte de un reparto justo de ganancias.

La otra gran colaboración que ha asegurado Substack es con Jonathan Hickman, un veterano de Marvel que tiene un convenio similar a Tynion y vio sus proyectos parados por la pandemia. En su carta inicial dentro de la plataforma, indica que sería todo un sueño conservar el costoso sistema colaborativo de los cómics modernos entre artistas y guionistas, pero con la experiencia de antaño en la que eras sorprendido en cada ejemplar ya que -expone- las dos grandes editoriales no están tomando sus decisiones de publishing en pro de las buenas historias a largo plazo, ya que se buscan las ganancias inmediatas.


Como dato al margen, hay un hambre de la audiencia por cómics y un potencial no explorado en el publishing digital.


Posdata: por supuesto, hay polémica

En Inverse leemos algunas críticas de la comunidad creativa hacia Substack, principalmente por las polémicas acerca de sus dos sombreros como curador editorial (al elegir a mano quienes irán al programa Substack Pro) y plataforma de libre publicación.

Ante la falta de claridad, algunos autores son críticos de lo que es asociarse con el mismo servicio que también hospeda a autores radicales. Sin embargo la principal crítica es por la prioridad a guionistas, y ver a los artistas como un accesorio y no cómo creadores de primera.

Sin embargo, en general el consenso es que si eres un novato es mejor aprovechar ésta o cualquier otra plataforma similar para difundir el trabajo y monetizar. Y en caso de ser un pro, los convenios de las tecnológicas son inalcanzables para las prioridades de Marvel o DC.

En algunos años juzgaremos si llega una nueva era creator-first a los cómics. ¿Te animas a ser parte?