La derrota de las Ivy League en el NYT

Además: Clubhouse planea fondear show y se pone más cruda la guerra del streaming

Storybakers, un par de puntos que queremos poner a su consideración:

Hoy domingo traemos el cheat sheet para comprender diversos aspectos de los cambios y novedades de la industria de medios durante la semana, en una perspectiva cultural y de negocios.

Nos gustaría en Story Baker que comentaran su opinión acerca de que The Muffin incluya este tipo de resúmenes en los envíos diarios. Los números nos confirman que les gustan, pero queremos saber más de ustedes.

Su apoyo será clave para determinar qué dejamos como elemento abierto y que incluimos en el muro de pago que estamos próximo a lanzar

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No necesitas ir a una universidad Ivy League para llegar a ser un líder en el New York Times

Hace unos días nos enteramos que Claudio Eduardo Cabrera, uno de los líderes de SEO del New York Times, había sido ascendido a Deputy Audience Director dentro de la organización y como reflejo de dos cosas:

1) sus capacidades y desempeño para posicionar al NYT como un líder en esfuerzos de búsqueda y live briefing,

2) la importancia mayúscula del posicionamiento en buscadores para los medios.

En el marco de su ascenso, Claudio compartió un emotivo hilo acerca de su camino como descendiente de dominicanos y egresado de un community college dentro de lo homogénea y WASPY que pudiera ser la redacción del NYT.

Te recomendamos leerlo completo (también tiene una versión en español). Aquí algo de lo que aprendimos:

  • Claudio asistió al Brooklyn College luego una serie de lesiones que no lo volvían elegible para una beca deportiva en otro tipo de universidad. A diferencia de muchos staffers del New York Times, Claudio logró ser contratado sin pasar por una universidad Ivy League.

  • Gracias a entrar a trabajar como reportero desde joven a un diario local de Harlem (New York Amsterdam News) se pudo foguear y firmar artículos desde antes que otros chicos que más bien eran asistentes pero en medios de más prestigio.

  • Una de sus notas para el medio hiperlocal de Harlem ayudó a cambiar una ley en favor de la comunidad.

  • Posteriormente, impulsó su carrera como especialista en SEO desde CBS Local, hasta que fue invitado a un proceso de entrevistas en el New York Times.

  • Claudio pasó por algo que varios profesionales de los medios hemos vivido: el síndrome del impostor. Incluso, llegó a creer que su contratación dentro del NYT fue parte de un esfuerzo de diversidad, siendo que realmente fue contratado por su capacidad y experiencia.

  • Uno de los factores para llegar a tener dichas ideas fue que, si bien aún queda una deuda grande de inclusión y diversidad en los grandes medios de EEUU, hace unos años era más marcada la disparidad entre el número de staffers de raza blanca y todos los demás.

  • Claudio considera que ha influido positivamente en que la redacción del NYT sea un lugar más incluyente y diverso.

Escucha nuestro podcast con Claudio acerca del live blogging y las obsesiones del Times en cuanto a SEO:


Algunos datos sobre la confianza en medios noticiosos en México y la posibilidad de levantar muros de pago

En el Reuters Institute, esta semana nos encontramos con que a nivel mundial, 46% de la gente confía en las noticias que consume según el Digital News Report más reciente. Esto es una baja desde el 49% del reporte anterior.

Hablando de confianza en los medios como catalizadores de la desinformación, durante la semana una celebridad mexicana se pronunció en duda de las vacunas contra el COVID-19 y ha sido relevante el rol de los medios para desmentirlo.

Sobre influencers y ‘fake news’ leemos lo siguiente en el Digital News Report:

En abril detectamos que en nuestros seis países casi una cuarta parte (24%) usó WhatsApp para encontrar, discutir o compartir noticias sobre COVID-19: en promedio, siete puntos más que en el sondeo de enero, cuando consultamos sobre el uso para cualquier tipo de noticia. Alrededor de una quinta parte (18%) se unió a un grupo de apoyo o de discusión en Facebook o WhatsApp con personas a las que no conocían, específicamente para hablar sobre COVID-19. La mitad (51%) participó en grupos con colegas, amigos o familiares. Además, uno de cada diez accedió a videollamadas cerradas usando plataformas como Zoom, Houseparty y Google Hangouts (conocido ahora como Google Meet). Muchos de ellos lo hicieron por primera vez.

Instagram y Snapchat se han vuelto populares entre los más jóvenes para acceder a noticias sobre COVID-19. Las celebridades y los influencers desempeñan un rol muy grande en esas redes compartiendo música, organizando clases de gimnasia u opinando sobre cuestiones de salud. Casi la mitad de nuestros encuestados de 18 a 24 años usaron Instagram en la Argentina (49%) y 38% en Alemania. Uno de cada diez (11%) accedió a noticias sobre COVID-19 a través de TikTok en Estados Unidos y un 9% en la Argentina.

El reporte va por países y en la parte de México encontramos un dato interesante: 17% de los encuestados pagaría por sus noticias en línea. Los datos se entregaron justo antes de que El País bajara el precio de su suscripción para México y que El Universal levantara su muro de pago, aunque en el país azteca no ha existido un caso de medio generalista que compruebe la necesidad, a diferencia de Argentina con La Nación o Clarín.

Otro apunte es que, como solemos decir en nuestros análisis mensuales, las marcas cuentan. Aunque podemos inferir que habría pocos apasionados por marcas generalistas como CNN o El Universal, los grandes conglomerados y figuras de renombre son los que tienen mayor confianza como marcas.

Compartimos gráfica del Digital News Report más reciente, acotado a México:


El estado de los OTT a mediados de Marzo: ¿Debería Netflix asustarse por Disney+?

Un fenómeno peculiar. La conversación cultural de febrero y marzo la acaparó WandaVision, la primera entrada del Marvel Cinematic Universe a las entregas semanales tipo serie televisiva y por Disney+.

La situación es testigo de dos factores:

1) lo inmensamente popular que sigue siendo Marvel a pesar de un año de inactividad en salas para 2020

2) la adopción masiva de Disney+.

Más allá de especulaciones, Disney anunció que ya superaron los 100 millones de suscriptores. Esta meta se pensaba para 2024, y es algo que a Netflix le tomó casi 4 años desde el estreno de House of Cards.

Este gráfico de Axios nos ilustra más la carrera del streaming:

Mientras The Mandalorian arrancó el servicio como prácticamente la única propuesta original de alto perfil y en la categoría de prestige television, el segundo año de Disney+ estará marcado por tres originales de Marvel y más de Star Wars. Es el poder de las franquicias.

¿Netflix tiene franquicias? No de una manera convencional. Curiosamente, México tiene el honor del primer spin-off de una serie de Netflix y la primera película derivada (Club de Cuervos / La Balada de Hugo Sánchez / Yo, Potro), pero en realidad Netflix no ha logrado fenómenos sociales con Umbrella Academy o The Old Guard.

Caso contrario: Stranger Things, que siempre fue más serie de cable estilo Syfy o USA que HBO, es el estandarte del streamer. Y también, como competencia a Discovery, marcas ya reconocidas como Nailed It, Bling Empire o Selling Sunset.

Lo comentamos porque llegó una avanzada publicitaria para relanzar Paramount+ a nivel mundial y si bien se presume algo de Bob Esponja o Handmaind’s Tale como los principales atractivos, lo cierto es que CBS/Viacom tienen algo de desventaja ante Disney y Netflix en reconocimiento con los mercados más atractivos (niños y jóvenes).

Una parte importante de la fragmentada estrategia de CBS/Viacom es que aún tienen series de alto perfil en Netflix, y mantienen Pluto TV como un servicio gratuito apoyado en publicidad. En esa categoría se encuentra Tubi, de Fox (no relacionado a Disney), que invertirá en contenido original clasificación A.

Habrá que estar al pendiente.


El curioso caso de la debacle de la Test Kitchen: de chisme en Twitter, a pieza investigada, a podcast investigativo, a serie de HBO Max.

El hambre por series y contenidos originales para los streamers hace que en estos tiempos sucedan fenómenos curiosos. Por ejemplo, la existencia del corte de Zack Snyder para Justice League en HBO Max sólo es posible en 2021: un hashtag en Twitter derivando en un contenido de cuatro horas (y con costo multimillonario) para un servicio de streaming con éxito mediano.

Aún más peculiar es la ruta que ha tomado la historia alrededor de la debacle de la Test Kitchen de la revista Bon Appetit. Alguna vez el ejemplo de cómo llevar una marca decadente de print con éxito a vídeo, Bon Appetit vio caer su popularidad la primavera pasada luego de revelaciones de racismo y clima tóxico dentro de su redacción.

La historia comenzó como una queja en Twitter, que fue cubierta a detalle por Business Insider, lo que provocó la salida de los liderazgos de la revista y la parte de vídeo de Condé Nast Entertainment. Posteriormente, y en medio de acusaciones por parte del talento a cuadro de la Test Kitchen de Bon Appetit, las principales figuras suspendieron sus vídeos y el canal quedó inerte hasta el otoño.

En Gimlet Media, la empresa de podcasts propiedad de Spotify en EEUU, decidieron cubrir el caso desde lo macro: el racismo en Condé Nast, con Bon Appetit como ejemplo. Las cosas no pudieron salir peor: luego del segundo episodio, la productora responsable de Test Kitchen (el podcast investigativo de Gimlet) y su supervisor dejaron la compañía por revelaciones de toxicidad dentro de sus propia empresa.

Finalmente, la saga sigue y todo esto inspirará una serie original de HBO Max que contará con asesoría en guión de una de las declarantes del artículo en Business Insider.

Será una comedia de humor negro al estilo de Veep. ¿Demasiado meta?


Las novedades en Clubhouse durante la semana

En el más reciente Townhall de Clubhouse, esto se ha anunciado (14/02/20):

  • Presentaron el Clubhouse Creator First, un programa tipo aceleradora.

  • Está pensado para "hospedar conversaciones geniales, construir audiencia y monetizar", según la descripción.

  • Los criterios a tomar en cuenta son nivel de audiencia, plataformas donde se tiene más audiencia y una pequeña muestra del show que se quiere lograr, además de un brief.

  • Clubhouse apoyaría con alguna de estas opciones: dinero, equipo técnico, monetización, capacidad de investigar a la audiencia por encuestas, mentorías de creadores avanzados y contactos para ser invitados.

  • Por fin se puede agregar gente sin tener su teléfono, sino directamente desde la app. Esta era una de las mayores críticas a Clubhouse, ya que el directorio telefónico completo como Social Graph podía ser algo peligroso.

  • En el futuro, habrá una opción para borrar tu directorio ya cargado a la app.

  • Ahora, si borras tu cuenta será desactivada por 30 días antes de eliminar todos los datos por completo.

  • ¿Qué shows se buscan para la aceleradora? Paul, uno de los fundadores, menciona que quieren ir más allá del comentario de noticias sino tener auténticos noticieros, además de ceremonias religiosas, programas de trivia y hasta noches de ópera.

Hablando de Clubhouse, Yuval Ben-Itzhak (presidente de Socialbakers) ha dicho lo siguiente acerca de la incipiente red social de audio:

Con unos 2 millones de usuarios activos semanales, el alcance directo de Clubhouse es pequeño hoy en día si se compara con las plataformas de social media ya establecidas. Sin embargo, una cosa es segura: cuando Clubhouse se decida a dar el salto, se vuelva ‘mainstream’, y se abra a usuarios y anunciantes, se enfrentará a los mismos retos que el resto de las redes sociales: a la regulación o moderación de contenidos y a la contaminación digital. Facebook y Twitter llevan mucho tiempo lidiando con cómo moderar contenidos, utilizando una mezcla de tecnología y horas-hombre para abordar el problema.

Pero, ¿qué pensarán los usuarios de Clubhouse cuando la plataforma pierda su atractivo crudo, sin filtros? ¿Y cómo moderará la plataforma los contenidos de audio? Clubhouse ha publicado un post sobre la Moderación de la Comunidad, lo que sin duda es un buen comienzo. Sin embargo, los lineamientos en este sentido parecen depender en gran medida de que los individuos se ‘comporten’ bien y sigan las directrices establecidas, y no tanto de la tecnología como una ayuda para gestionar esa moderación a escala. 

[…]

Hoy por hoy, la plataforma es de acceso exclusivo, lo que le añade un factor de atracción y misterio, pero ¿en dónde estarán los usuarios cuando Twitter lance Spaces o si Facebook decide competir con un formato similar?  

Estos comentarios son similares a las dudas de varios comentaristas en tecnología y plataformas digitales alrededor del problema inminente de moderación en Clubhouse.


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