La era de los Cohort-Based Media

O por qué es urgente que los medios adopten esquemas de socialización entre lectores

Storybakers:

En The Coffee tuve la oportunidad de platicar con Javier Matuk, referente obligado del periodismo de tecnología en Latinoamérica. Él es, además de una marca personal periodística de alto valor, creador de Unocero, sitio que fuera adquirido por Capital Digital y que sirviera como aparador para que surgiera toda una generación de periodistas especializados en el sector.

Con él hablo de los desafíos que plantea el constante cambio de plataformas sociales, de los límites que han de establecerse con las marcas, de la necesidad de crear un marco regulatorio para los influencers, del futuro del periodismo tecnológico y de dónde pondría surgir una nueva generación de medio especializado.

Pueden escuchar aquí mi plática con él


Confieso que me gusta cuando nuestro cerebro tiene la capacidad de conectar puntos que parecieran no estar relacionados. Justo eso me ha ocurrido al estar leyendo un texto sobre el estado actual de la educación en línea en Future, el nuevo sitio de Andreessen Horowitz. El escenario, las consecuencias y las necesidades son tan semejantes que cambiando algunas palabras podrían explicar la realidad de los medios.

Vamos por retomar el primer párrafo para que vean a lo que me refiero:

We’re in a post-content age. It used to be that original educational content was scarce: a decade ago, such content was a major selling point for universities and accelerators. 

Los medios, como la educación, asumíamos que el contenido era el rey, que aquel que pudiera producir en mayores cantidades y con mejor calidad acabaría ganando. Pero ese pensamiento acabaría colapsando ante una realidad que primero entregó el reinado (por esa obsesión que se tiene hacía la frase que indica que “Content is King”) a la distribución para al final darse cuenta de que ella de poco sirve sino construye comunidad, una reina que parece tan imbatible como Sansa en Game of Thrones.

A esa misma conclusión ha llegado la educación:

Consumers pay for what’s scarce. And in today’s content-rich world, what is scarce in online learning is community. 

Y aquí ha de entenderse que la búsqueda de una comunidad en el ámbito educativo no va solo por el negocio, sino también por la efectividad de los cursos ofrecidos después de años de comprobar que la promesa del binge learning pasivo en el que un estudiante devora videos a su ritmo termina derivando en un abandono de entre el 94 y el 97%, cuando menos en lo que respecta a los Multimedia Open Online Courses (MOOCs).

En el caso de la educación, más acceso a cursos no ha significado la transformación que muchos imaginaban, como tampoco el exceso de información, que así como derribó barreras en los primeros años de Internet, ahora vuelve a colocarlas tanto por lo inviable del negocio como porque la idea de abrir la publicación y el consumo de contenidos para todos se ha significado en desinformación, manipulación, analfabetismo mediático y polarización.


¿Cuál es la efectividad del contenido según su formato?

Desde Future proponen la que podríamos llamar la pirámide del Bullshit en términos de aprendizaje. Podemos estar o no de acuerdo con ella, pero sirve para reflexionar respecto a lo que estamos logrando con el modo en que ofrecemos contenido y con la profundidad de consumo que proponemos a nuestra audiencia.

El primer nivel es el de mayor semejanza entre la educación y los medios, incluso podríamos sustituir Twitter por un posteo o mensaje realizado en cualquier red social, cuando menos en Facebook, Instagram y WhatsApp.

Un alto porcentaje de usuarios (que no lectores) se considera informada a partir de la lectura de un titular, de un video protagonizado por un creador milagro que se encuentra más motivado por sus propios intereses que por agregar valor a la audiencia, o por un comentario de un familiar o amigo en un mensajero instantáneo.

El problema es que ese primer nivel es el que más abunda al hablar de consumo de información. Y así como hay un sector de la población que ha banalizado el aprendizaje, encontramos a lectores que se piensan informados sin haber pasado por el proceso adecuado de alfabetización mediática, no solo en el apartado general, del que escribí hace unos días, sino también respecto a temas particulares que requieren otro tipo de acercamiento.

El alto nivel de abandono, sumado a la complejidad del modelo de negocio, ha llevado a que la industria de la educación reviente sus paradigmas para reconocer que el mayor valor se produce en los llamados Cohort-Based Courses, donde se abandona el concepto del solo-estudiante para reunirlo con otros estudiantes, lo que permite que la asimilación del contenido recibido sea más efectiva, pues al momento de socializar se construyen mayores motivadores y mejores condiciones para que se consolide el conocimiento adquirido por parte de una persona.

Si lo pensamos, la socialización del contenido de medios se produce principalmente en Twitter y Facebook, que terminaron convertidos en sustitutos de los foros y de las secciones de comentarios en la mayoría de los medios. Pero las condiciones no son las mismas.

Explico a continuación:

-Falta de terreno común: cuando la socialización de un contenido se produce en un medio de comunicación, se asume (aunque no por fuerza aplique para el 100% de los casos) que el lector ha realizado el consumo completo de esa pieza informativa. Vaya, el hecho de que esté en el lugar en el que se publicó el contenido y no solo opinando a partir de un titular resulta favorable.

Una conversación con pilares comunes presenta un mejor entorno para su desarrollo que uno en el que antes que los hechos, desconocidos por algunos, vendrán las opiniones, lo que termina empujando la polarización y las descalificaciones.

-Comunidad afín: cuando se accede a una comunidad, sobre todo si has invertido o si el lector sabe que se trata de un espacio con valores específicos, el comportamiento cambia. Se acepta que hay códigos de conducta. Se generan jerarquías a partir de la calidad de lo expuesto, de la reputación que se tenga y de lo que se comparte en ella.

Si pensamos en audiencias alfabetizadas, hemos de decir que The Information o The Hustle presentan mejores condiciones que cualquier sitio del que se desconocen las personas que publican, su modelo editorial, y que incluso carece de un espacio específico para conversar sobre aquello que se está exponiendo.

Los medios de nueva generación cuentan con espacios para dialogar la información, para intercambiar puntos de vista y para llegar a conclusiones conjuntas. Si pensamos en casos como los mencionados, o en el modo en que funcionan los creadores que terminan lanzando comunidades en Discord, como lo ha hecho SideChannel, como lo hace Dementes de Diego Barrazas con su comunidad de paga, o incluso como lo hacemos en Story Baker a través de nuestro grupo en Facebook y nuestro grupo sobre La Creator Economy en Telegram, podemos hablar de los Cohort-Based Media, medios especializados que promueven la socialización para ser efectivos en el cumplimiento de su meta, que es agregar valor a una audiencia particular.

-Moderación inmediata: los medios, salvo que llegaran a tener millones de usuarios interactuando al mismo tiempo, pueden ofrecer un ecosistema de moderación más claro. Dado que se trata de comunidades más acotadas y con ciertas características comunes entre miembros, dado que han decidido concentrarse en un publisher particular, las reglas establecidas pueden ser más claras para todos.

Si en una red social se denuncia un posteo sin saber si será la inteligencia artificial o un humano el que decida, en este tipo de espacios creados por los medios existiría una sensibilidad que es muy necesaria para conversaciones avanzadas respecto a lo que implica o no determinado contenido o tema que haya explotado.

A los medios, aunque hayan rehuido de ello cuando cedieron la estafeta a las redes, sí que les corresponde una tarea de moderación si es que aspiran a tener una comunidad en un ecosistema propio.


Beneficios de la socialización para los medios

Para los medios, como para los creadores, el desarrollo de herramientas y ecosistemas de socialización es un terreno seguro. Si pretenden construir modelos de suscripción, estarán más cerca de lograrlo así que limitándose a generar buen periodismo. Si aspiran a posicionar a periodistas y especialistas como activos propios del medio, estarán más cerca de lograrlo promoviendo el contacto constante con su audiencia más fiel que permitiendo que sus colaboradores se concentren en sus propias redes sociales. Si buscan impulsar la reflexión, alfabetización y propuesta de su audiencia que para entonces ya será comunidad, estarán en condiciones óptimas para lograrlo si cuentan con esas ventanas de intercambio de información y conceptos.

Los Cohort-Based Media llaman a los usuarios a ser consumidores activos de información y conocimiento, lo que promueve un mayor involucramiento. Dado que se extienden los puntos de contacto, ese lector-fanático percibirá mayor valor por su dinero. No se concentrará solo en el valor del contenido recibido, sino también en la comunidad a la que accede, donde también podrá interactuar con gente del medio a la que admira o sigue por determinadas circunstancias.

En la educación, los Cohort-Based Courses se han manifestado como una mejor alternativa para el negocio y para la enseñanza misma. Los Cohort-Based Media tienen todo para ser también una mejor alternativa para el negocio y para el consumo mismo de contenido. ¿Estamos listos los medios para dejar de asumirnos como un destino de pisa y corre?


La mayor muestra de los Cohort-Based Media, aunque en estricto sentido sea más semejante a una red social, es Reddit. Y bueno. ya sabemos que de ahí han surgido movimientos que desafiaron al mismísimo Wall Street. Podemos criticarlo o no, lo que no podemos es negar que esa manifestación comunitaria la quisiéramos para nuestros medios.