Los periodistas quieren propina 💰

Las microaportaciones son el camino

Storybakers:

Les recuerdo que hoy a las 12:00 hrs. (Tiempo de México) en Story Baker Daily a través de Clubhouse estaremos organizando un room con Pepe Cerezo, consultor internacional de medios que ha presentado un dosier explicando cómo serán las redacciones Post-Covid.

Si quieren una invitación, recuerden sumarse al directorio de periodistas en Clubhouse que hemos abierto en Story Baker o bien, para efectos de permitir que puedan participar en esta sesión, respondan directamente en los comentarios y a los primeros cuatro les estaré haciendo llegar su invitación.


Directorio de periodistas en Clubhouse


Partamos de un hecho, el interés por el contenido se ha individualizado. Si antes nuestros fanatismos eran por marcas jurídicas y reservaba el reconocimiento a las personas para las grandes celebridades en industrias como la cinematográfica, la deportiva y la musical, ahora vivimos en un entorno que reconoce a la persona por encima de las empresas, que identifica referentes en cada sector de nuestra vida y que construye comunidades dispuestas a apoyar al creador del contenido en el cumplimiento de su misión, objetivo más empático y cercano que el de apoyar a un medio que entre el autor de una pieza y el lector puede registrar cualquier tipo de intereses que no por fuerza empatan con los objetivos de ese usuario dispuesto a apoyar a la persona.

En una entrevista publicada por La Vanguardia, John L. Hennessy, quien fuera presidente de Stanford y quien también es miembro del Consejo de Google, apunta primero a lo evidente, que los medios se equivocaron al asumir que su aterrizaje en digital debía pasar por la gratuidad. Enseguida apunta lo que no es tan evidente pero que sí que podemos palpar: los micropagos serán el mejor camino a seguir para reconocer las historias de calidad.

Hennessy, desde mi perspectiva, tiene razón en el fundamento, pero no en la ejecución. Ahora lo explico:

1) Las redes sociales validan la hipótesis: la tendencia de los micropagos es hoy una creciente realidad en la relación de las redes sociales con los creadores de contenido. Tik Tok, Kwai, Clubhouse, YouTube y Twitch, o están desarrollando herramientas que permitan monetizar a los creadores de contenido a través de los reconocimientos de sus audiencias o ya cuentan como una de sus premisas con capacidades para que la relación entre autor y consumidores tenga la alternativa de ser reconocida por la vía económica.

Si bien hay una diferencia mayúscula en el modo en que se relacionan con los creadores de contenido, dado que en las redes no existe en la mayoría de los casos un ingreso garantizado para los creadores de contenido a diferencia de los periodistas que perciben un sueldo de los medios de comunicación, en ninguno de los casos habría que pretender que una sola vía de monetización sea suficiente, mucho menos cuando los ingresos que en promedio percibe un periodista pueden calificarse de bajos o insuficientes en la mayoría de los casos en el ecosistema latinoamericano y de habla hispana en general.

2) Del negocio corporativo al negocio personal: en este mismo newsletter hemos hablado del modo en que la creación de contenido individual se fundamenta cada vez más en principios que también aplican para el negocio corporativo. En una plática reciente que tuve con Brian Morrisey, ex Presidente de Digiday y hoy emprendedor a través de The Rebooting, me mencionó entre sus tres lecciones aprendidas que el mejor camino hoy para monetizar es encontrando múltiples formas de hacerlo.

A ese respecto, el único camino posible para que un periodista decida publicar dentro de un medio de comunicación en vez de hacerlo por la vía independiente es incorporando una serie de beneficios que vayan más allá del sueldo que perciba por ser parte de ese medio. Aunque no es habitual que para la creación periodística se generen esquemas de comisión y compensación que históricamente han estado reservados al área comercial, el periodista para poder construir el estilo de vida que quiera ha de tener un esquema que le ofrezca igualdad de circunstancias ante el modo en que operan los creadores de contenido independientes, que tienen facultades para monetizar a través de múltiples vías, tanto conocidas como por inventarse.

En el ecosistema de medios será cada vez más recurrente la presencia de esquemas mixtos, en los que un periodista percibe un sueldo (o no, que también es una posibilidad), accede a la oportunidad de monetizar a través del consumo de sus piezas e incluso de ser parte de un colectivo como el que propone Hennessy a través de una cámara de compensación que reparte ingresos según lo que los lectores hayan consumido, aunque siempre seré un tanto escéptico de la voluntad para colaborar entre medios de comunicación.

3) Las propinas como plus al modelo de suscripción: debe entenderse que para efectos de lo que estoy explicando el que un medio tenga un muro de pago de cualquier tipo no tendría que significar la exclusión de herramientas de donativos o propinas para los periodistas que han participado en una historia, por contra ha de reconocerse que más allá de la paga programada que se genera, como ocurre ante un servicio contratado en Uber Eats o en Rappi, es necesario habilitar esquemas de reconocimiento individuales. Si un chófer o shopper puede recibir donativos por su trabajo, es natural que el periodista o cualquier prestador de servicios también pueda tener ese beneficio.

Un ángulo que ha sido ignorado, pero que habría que considerar dado que la realización de una gran historia cada vez pasa por más de una mano, al menos en despliegues de historias a profundidad, es el de hacerle ver al usuario que en una pieza colaboraron una serie de personas y que al hacer una aportación estaría reconociendo a los distintos integrantes del equipo, no solo al periodista que lo firma, sino también al fotógrafo (si es que alguna vez vuelve esa figura a la mayoría de los medios digitales), el diseñador de la pieza, o incluso al analista de datos que participó en la elaboración de dicha pieza.

En este punto corresponderá a cada medio tomar la decisión respecto a la mejor manera de distribuir las aportaciones que genere cada equipo por una nota publicada.

4) El modelo Podimo/Medium aplicado a periodistas: hasta la fecha se ha conocido que The Athletic ofrece incentivos económicos a los periodistas que publican historias que derivan en una suscripción. Para hacerlo ha necesitado desarrollar modelos de atribución que reconozcan no solo la nota final que convierte al usuario en suscriptor, sino también identificar todas aquellas piezas que han sido parte del viaje de una persona para pasar de lector ocasional a suscriptor.

Queda pendiente, aunque se asume que ese análisis tiene por resultado una mejora potencial en el sueldo de una persona, que también se reconozca al periodista por el consumo que de sus historias hacen los suscriptores bajo un esquema de compensación equivalente al que tienen Medium y Podimo. Ambas plataformas permiten a los creadores de contenido monetizar a partir del consumo que los suscriptores hagan de sus historias particulares. Si un suscriptor leyó o escuchó el 50% de su tiempo en la plataforma un contenido de un autor particular, Medium o Podimo te compensan considerando ese porcentaje dentro del esquema de rev-share que ha sido establecido.

Dado que la retención es igual o más importante que la adquisición de suscriptores, harían bien los medios de comunicación en generar ese tipo de dinámicas, que llevarían incluso a que un potencial sueldo base no tan atractivo pudiera compensarse con las múltiples herramientas de monetización adicionales para los periodistas.

5) El usuario no pagará antes de leer: es en este punto en el que no estoy de acuerdo con Hennessy, él asegura que el lector debería pagar una fracción de dólar en el momento en que identifica un titular que le interesa. La premisa es válida: si quieres consumir este producto (contenido periodístico), tienes que pagar por él. Pero viniendo de una industria que durante años, salvo muy contadas cabeceras a nivel mundial, convirtió en hábito el engaño al lector a través del clickbait, el usuario evitará la realización del pago por no tener certeza de lo que está próximo a recibir.

Tras la tóxica relación que hemos construido los lectores, es más posible que estos decidan pagar como reconocimiento a lo ofrecido que a partir de un titular prometedor.

Este punto, si lo analizamos, varía acorde a la madurez de la audiencia en términos de pago por contenido y a la percepción que tengan los distintos medios en dicho mercado.

6) Amazon de los medios: asumamos que la idea de Hennessy se pone en marcha y decidimos que los usuarios han de pagar a partir de un simple titular, esa dinámica abriría la puerta a que como ocurre antes de adquirir determinados productos, entendiendo que en este caso sería a cambio de cuotas menores, pudiera el lector fortalecer su opinión a través de las reseñas de lectores previos, que muy al estilo de lo que ocurre en Amazon, habrán de calificar el artículo y tendrán la posibilidad de dejar comentarios sobre el mismo.

Pensándolo mientras escribo es una idea que me gustaría ver en práctica. ¿Cuáles serían los comentarios de los usuarios sobre los contenidos si actuáramos bajo esta dinámica? La parte compleja sería distinguir entre aquellos que reaccionan a un contenido y quieren emitir una opinión sobre la historia y los que califican el producto en sí.

Como ejercicio de autocrítica los invito a imaginar qué pondrían los lectores de su medio o de su trabajo en un potencial Amazon de los medios.

7) El boom del en vivo llama a las propinas: tras escuchar el podcast con Claudio Cabrera, Deputy Off Platform Director de SEO News del New York Times, y conocer la data de lo que les genera la cobertura en vivo, tenemos suficiente sustancia como para concluir que esa tendencia no va más que a crecer por los próximos meses. Para convencer al periodista de comprometerse en tareas a las que no está habituado en el ecosistema digital, sobre todo cuando hablamos de los principales referentes o columnistas, y partiendo de que el esquema de micropagos o aportaciones está incluso más asentado en el vivo que en modalidad on demand valdría la pena apostar por incorporar herramientas de monetización vinculadas al en vivo. Nada más poderoso para atraer el reconocimiento de los lectores que ver a un grupo de periodistas trabajar, opinar y reportear por horas en torno a un breaking news.


Blendle, la plataforma holandesa que impulsa la cultura de los micropagos

Desde Holanda se confirma que la audiencia está dispuesta a abrazar el modelo de micropagos. Blendle, plataforma creada en 2004 por Alexander Klöpping, cuenta con 1.5 millones de usuarios que han decidido abrazar una modalidad en que el usuario descarga la aplicación, escoge los temas y publicaciones que más le interesan y se encuentra frente a una serie de contenidos que, como lo propne Henessy, presentan una imagen, un titular y el monto a pagar en caso de leer dicho artículo.

-Blendle, que ya cuenta con 2 mil 500 medios en su catálogo, contempla a publicaciones como el New York Times, el Washington Post, Newsweek, Vanity Fair, The New Yorker y The Economist

-Entre sus consideraciones, Blendle contempla la posibilidad de que el usuario no haya disfrutado el artículo en cuestión, ante lo que tiene la posibilidad de pedir la devolución del dinero invertido, que se maneja entre .01 dólares y .49 dólares por artículo.

-En caso de que el usuario entre y salga del artículo en unos cuantos segundos, Blendle evita realizar el cargo y señala que el lector ha salido de esa nota dentro del parámetro para que el cargo no sea realizado

-Una vez que el usuario ha pagado por el artículo, puede acceder a su archivo de lecturas para volver a abrir la nota en cuestión sin cargos adicionales

-Para efectos de selección de contenido, Blendle presenta la opción de seleccionar por tópicos de interés, por periódicos y revistas

-Blendle, que se encuentra disponible en Holanda, Bélgica, Alemania, Austria y Estados Unidos, fue adquirida por la empresa británica Cafeyn, que un par de meses después de haber hecho esta compra anunció la incorporación de miLibris, plataforma de software para publishers enfocada en la digitalización, distribución y monetización de los medios, para así convertirse en uno de los players más relevantes en lo que respecta a la identificación de modelos de micropagos en torno a contenido de alto valor.

*Si quieren descargarla, pueden hacerlo desde cualquier lugar. Advierto que la conversión hará que el costo sea elevado en promedio por artículo comparado con suscripciones que ya pagamos por un medio o plataforma de contenido.


Para los nostálgicos queda el recuerdo de Dropcoin, empresa fundada en Pamplona en el 2015 que buscaba transformar el periodismo en España a partir del desarollo de una serie de herramientas que permitían las microaportaciones. La iniciativa, aunque positiva, no alcanzó la respuesta esperada. Quizás hoy, con la conciencia del pago por contenido periodístico mucho más arraigada, su historia sería diferente. El modelo consistía en que por cada euro invertido por un usuario, ese euro iría 90% para el autor y 10% para Dropcoin