Más diversidad, menos reiteración

La respuesta no es obvia. Exige ir más allá de la comodidad. Demanda una amplia visión de lo que harás y un reconocimiento de tus debilidades. No se trata de estar con quienes piensas que debes estar sino con quienes en verdad necesitas estar. Es un negocio, no la transformación de una tarde de cervezas en una fiesta interminable en casa y oficina.

Es uno de los errores más comunes. Integrar tu equipo de trabajo con las personas más afines a ti para terminar creando, en la teoría, un tú superpoderoso con anabólicos. El error consiste en sumar sobre el músculo y capacidades que tienes en vez de sumar sobre las debilidades y oportunidades que no puedes atender, ya sea por falta de capacidad o incluso por simple desinterés. Se trata, o al menos se debería de tratar, de sumar al proyecto, no sólo de sumar a tu confianza y de asignarte power-ups para que pienses que lo que haces bien lo podrás hacer aún mejor.

Va más allá de amistades. Tiene que ver con evitar la homogeneización innecesaria de talentos y distribuir capacidades para evitar tanto la reiteración como la supervivencia de áreas de oportunidad que con el tiempo se transforman en vacíos que entorpecen proyectos, consolidan debilidades y se significan como daños estructurales que se van haciendo cada vez más grandes.

Una película de superhéroes funciona como referencia de lo que no deberías hacer al momento de construir tu equipo. Imagina que cada uno de los Avengers tuviera el mismo poder que otro. O que fueran demasiado semejantes entre sí. La historia acabaría siendo predecible y los desafíos que serían capaces de resolver acabarían limitados a partir de esas fortalezas que tendrían y de esas facultades de las que adolecerían. Si lo trasladamos al futbol, piensa en lo que ha ocurrido cada que se decide integrar un cuerpo técnico con tres estrategas igualmente capaces. Es más, ponles nombre y apellido. ¿Juntar a Pep, Mourinho y Klopp en un mismo vestidor sería exitoso? La respuesta simple, que no entiende de interacciones sociales e individualismos, sería que el éxito está garantizado. Pero en la práctica, como se puede comprobar con quienes han apostado por este método, la acumulación de talentos en un mismo rubro, en este caso el de la táctica y estrategia, lleva al exceso de conflicto y hasta a las disputas filosóficas que se extienden por horas sin que por fuerza al término de ellas se resuelva un tema de máxima prioridad para el proyecto en cuestión.

En el ámbito creativo la posibilidad del desgaste innecesario es aún mayor. No es una ciencia exacta. Un camino puede ser tan válido como otro. Una palabra puede escucharse mejor o peor según la percepción de cada uno de los tomadores de decisión. Sea cual sea el camino que se elija nunca podrá saberse, a menos que tuvieras dos plataformas en igualdad de condiciones y con exactamente la misma audiencia, si otro hubiera sido mejor. Una agencia, un grupo de medios, un proyecto, no necesita a una gran cantidad de creativos, sino a las mentes que requiera según la carga de trabajo y a los brazos adicionales que ayuden a que las ideas se conviertan en realidad. Esos brazos, aunque menos atractivos a ojos de los generadores de conceptos, son incluso más relevantes para que las cosas sucedan. El que da seguimiento a partir de una mayor capacidad estructural. El que decide cómo debe verse implementada esa idea que otro generó. La analista que garantiza que la inversión realizada en marketing esté entregando el costo-beneficio correspondiente. Capacidades distintas, complementarias. Menos reiteración y más diversidad, que para efectos de negocio significa equilibrio y mayores posibilidades de éxito.

La próxima vez que emprendas o si eres responsable de armar un equipo, enlista tus necesidades, tanto aquellos en las que te sientes más competente como sobre todo en aquellas en que te sientes vulnerable, y elige perfiles que cubran tus vacíos. Si en cambio eliges puro talento semejante al tuyo, estarás garantizando largas discusiones sobre puntos y comas, sobre el ángulo de una idea, pero nunca tendrás la certeza de que el resultado de ellas se convierta en una realidad que atienda prioridades.

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