ReporterMate, el primer reportero robot de The Guardian

En la época de los frenemies suena lógico que entre periodistas y robots se esté por librar una batalla de este tipo. Por ahora, la inteligencia artificial en materia periodística se usa para que los reporteros robots hagan las notas que los humanos no quieren hacer. Después, quién sabe…

El pasado viernes, The Guardian Australia publicó su primera nota generada por un sistema automatizado bautizado como ReporterMate. ¿El resultado? Una nota con gráficos incluidos sobre las donaciones realizadas a partidos políticos en Australia, donde se pasó de un promedio de 25 millones de dólares en los últimos años a 16.7 en el 2018.

Nick Evershed, el creador de ReporterMate, explicó el proceso que siguió para generar el sistema y señaló que pese a las amenazas evidentes que pudiera plantear para el periodista, el estado actual de la inteligencia artificial aplicada a noticias no representa ningún riesgo para los humanos, sino más bien un complemento para poder transformar datos en historias creadas a partir de plantillas predeterminadas.

Desde su perspectiva, el desarrollo de este tipo de plataformas contribuye a que periodistas y diseñadores se dediquen a las investigaciones que trascienden en vez de tener que estar realizando historias de rutina, como el estado del clima, algún resultado deportivo o una nota que no necesita más que enlistar ciertos datos.

ReporterMate no está sólo. Hay más bots generando noticias

El de ReporterMate no es sino el caso más reciente en materia de automatización periodística. En el 2014, Quakebot hizo historia al convertirse en el primer robot en generar antes que cualquier ser humano un reporte noticioso sobre un temblor en Los Ángeles.

Quakebot fue creado por Ken Schwencke, periodista y programador, quien conectó el algoritmo de su bot al U.S. Geological Survey para que automáticamente genere un reporte a partir de los datos obtenidos. Una vez que recibe cifras oficiales, Quakebot siembra una historia en el Content Management System del Los Angeles Times, con lo que el equipo editorial puede decidir si lo publica, lo corrige o lo elimina antes de que éste llegue al usuario.

El Washington Post, a partir de su apuesta por la tecnología desde que Jeff Bezos lo adquirió, también ha probado con la realización de crónicas deportivas con Heliograf, que también ha tenido apariciones en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y en la cobertura de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Aunque Nick Evershed llama a no afamarse ante la presencia de la inteligencia artificial en el ejercicio periodístico, un estudio de Oxford señala que un 47% de los trabajos podrían ser automatizados durante los próximos 20 años. Y la del periodismo, como pasa siempre a últimas fechas, es de las profesiones más amenazadas, la tercera, para ser exactos.

La intención del Washington Post es que la inteligencia artificial lo ayude a estar donde no pueden estar sus reporteros. Es decir, a que este sistema de ingestión de datos sea suficiente para convertir en historias todo aquello que ocurra en un barrio específico.

Por otra parte, el periodismo financiero, por su naturaleza numérica, es el referente de la inteligencia artificial aplicada a la generación de historias. Cerca de un tercio de los contenidos de Bloomberg son creados por Cyborg, plataforma tecnológica que se usa principalmente para producir miles de artículos referentes a los reportes trimestrales de empresas.

Cyborg es de vital importancia para Bloomberg en su batalla con Reuters. Además de permitirle anticiparse a fondos de cobertura, que a partir de la necesidad de entregar información a sus clientes, se han convertido en un competidor de los medios tradicionales de economía.

Periodismo hiperlocal, periodismo económico, periodismo deportivo. La inteligencia artificial ya tiene un lugar en la redacción. Falta conocer hasta dónde llegará.